Al principio me pareció un libro muy ambicioso, incluso pedante y muy lejos de la humildad.
Me explico, en el libro hay dos protagonistas Renee Michel y Paloma Josse, la primera es una portera de un edificio de ricos que oculta su verdadera personalidad, una mujer que proviene del campo, pero que le apasiona leer a los clasicos rusos y somete las escenas cotidianas de su vida a unas constantes reflexiones filosóficas. Algo que a la vez también hace una niña de 12 años superdotada, que reside en ese edificios de ricos; concretamente es hija de un diplomático.
Ella, pretende suicidarse y prender fuego a su casa y mientras llega la fecha fijada para hacerlo (el día de su cumpleaños) para dejar un legado, crea un diario con ideas profundas y otro con lo que ella llama movimientos del mundo. Ambas sin saberlo son almas gemelas.
He de decir que el libro hace gala continuamente de una verborrea espectacular y no es un libro que pueda leer cualquier lector, porque hay pasajes un poco complejos. Después cuando Kakuro entra en escena, la cosa se pone interesante y el libro pasa de ser tan pretencioso a buscar momentos efímeros de felicidad y belleza. Por lo que al llegar al final me he quedado con un gusto dulce en la boca, marcado con sencillez.
Finalmente me ha gustado, porque quizás es bastante diferente a lo leído habitualmente y me gusta explorar todo tipo de lecturas.


