jueves, 1 de diciembre de 2011

EL HOMBRE Y LA MUJER

Estas son mis reflexiones después de leer el artículo Reflejos: El pecado está en la mirada.  Periódico ADN Martes 22 de Noviembre de 2011.

Cuando leo Arabia Saudí inmediatamente se me viene a la cabeza jeques árabes podridos de dinero, que vienen a Marbella a alquilar mansiones y yates, comer en los mejores restaurantes y disfrutar de grandes fiestas repletas de mujeres bonitas. 
Para mi esta claro que el poder corrompe y me agarro a esa teoría cuando tengo que soportar que los hombres se crean superiores a las mujeres y por tanto decidan absolutamente todo por ellas.
Son tan poderosos que hasta su vida depende de ellos. Como ejemplo, pondremos El Comité de Prevención de Vicio y ¡no!, no es un nombre irónico, existe realmente en Arabia Saudí desde 1940 y ahora han decidido que las mujeres que tengan ojos hermosos deberán cubrírselos.
Y yo me pregunto ¿y por qué no se los tapan ellos para no mirar? ¿y por qué no son capaces de contenerse a esa supuesta provocación? ¿Acaso ellos no son los poderosos que mandan y ordenar y son lo suficientemente juiciosos como para controlar sus impulsos? ¿Pretenden que se les respete cuando ellos no son capaces de respetar a las mujeres?
Pero aquí no acaba todo, ¿hasta dónde llega la máxima estupidez?, desgraciadamente hasta la mismísima muerte. Tenemos el caso de esas 15 chicas estudiantes en la Meca que no fueron socorridas por bomberos durante un incendio porque no iban lo suficientemente tapadas... Me deja sin palabras.

Sigo creyendo que si anulas a una persona haciendo que parezca un fantasma, probablemente se convertirá en ello y así mientras, ellos, seguirán teniendo todo el poder y podrán seguir jugando con la vida de miles de mujeres que si no acatan sus estrictas normas, manejarán a su antojo, las humillaran, torturaran y mataran. ¿todo en nombre de quién? del Comité de Prevención del Vicio, esto si es en tono irónico, no nos engañemos es en su propio beneficio.

Deberían contrarrestarlo y crear uno a la inversa, es decir, esas mujeres que soportan estoicamente todo tipo de mandatos y ordenes (recordemos que tienen prohibidísimo conducir, una cosa tan mundana y a veces necesaria) que impongan su ley, que sean juzgados por sus miradas lascivas, por sus voces susurrantes, por llevar ropas sexys y sobretodo por atreverse a mirar a una mujer, porque ese placer no se lo merecen.