martes, 17 de febrero de 2009

RELATO INCONCLUSO



Apareciste un día y me miraste de otra manera, tu supiste adentrarte en mi interior, adivinabas como me sentía y sabías en que preciso momento ayudarme.
Jamás pensé en encontrar a alguien como tú, no me planteaba que existieras.
Diste luz a mi oscuridad, tus ojos al mirarme expresaron toda la bondad que yo no había conocido y me sentí la única.
Tu me enseñaste a ver el mundo con otros ojos, una caricia tuya me hacía sonreir, te convertiste en mi vida. Cuando no estabas conmigo el espejo me devolvía unos tristes ojos grises, pero cuando volvías mis ojos se tornaban azules, un azul tan intenso como el cielo, que brillaban de emoción solo por poder contemplarte.
Tus carcajadas llenaban el vacío provocado por mi melancolía.

Cuando entré en aquella tienda, no sospechaba lo que me aguardaba, solo quería jugar, el misterio era una constante atracción en mi vida.
Buscaba encontrar la mitad de mi corazón, esa, que alguna vez un ser sin alma destruyó.
Entré con la esperanza de que el azar fuera mi salvación, deseaba ser féliz de nuevo, recomponerme. Y la suerte me acompaño...
Esa mujer me dijo simplemente que encontraría el amor a la vuelta de la esquina y me hizo comprar dos velas. Sugirió que conseguiría todo lo que quisiera.
Salí de la tienda y una maceta prominente me aguardaba en una esquina, di un traspie y me di de bruces contra el suelo, mi móvil salió disparado a ras del suelo como un scalestric...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A quien se lo has escrito?
Patrycia

Anne dijo...

Muy bonito, y es un final de esos que no acabas de contar cómo acabó la historia pero que se intuye... :)

Me gustó.

Un beso*

sidel dijo...

Patry, jaja no se lo he escrito a nadie, me lo he inventado! me alegro de que os guste, besos.

Anne dijo...

Cuando puedas pásate por mi blog y verás... jeje

Un besoo*